Copa Libertadores | Boca goleó a Independiente Medellín

Boca ratificó por qué se quedó con el título de la Superliga: dominó, fue el mejor y por eso venció 3-0 al DIM por la Libertadores. Salvio por duplicado y Bebelo Reynoso de tiro libre hicieron los goles de la victoria.

La Copa es alegría, la Copa es carnaval… El hit bien pudo modificar su letra por una noche. Boca, la fiesta, la Libertadores, de repente se unen en un puño apretado, en un desahogo interminable, en una alegría difícil de soltar por un título inolvidable. Al equipo, de hecho, le costó bajar de esa nube. Le costó un buen rato. Y hasta pudo costarle un gol. Pero este equipo de Miguel tiene un no sé qué, una magia propia, que nuevamente lo llevó a ganar un partido en el momento más difícil y convertirlo en goleada, en tres puntos que se cotizan como dólar blue en Argentina.

Ese no sé qué habrá que buscarlo, por caso, en Salvio. Toto estaba perdido, desconectado, hasta apagado. Sin embargo, ¡bingo! Siempre da un plus. Siempre ofrece un extra. Esta vez fue un anticipo de cabeza, otro festejo con su sello y más tarde, en el segundo tiempo, su noveno gol en 24 partidos.

Ese no sé qué habrá que encontrarlo también en Fabra. El colombiano fue un delantero más, una pesadilla para sus compatriotas: si hizo casi todo bien, esa jugada para el centro del 1-0 fue su máxima expresión. Y ese no sé qué, claro, también hay que focalizarlo en Tevez. Carlitos encaró como si fuera un pibe de 20, bajó a buscar la pelota con la confianza que tenía en la Juventus y hasta tuvo otra vez el gol como contra Gimnasia. Guapo, peleador, decisivo. El verdadero líder del campeón.

Pero además de todo, ese no sé qué también hay que descubrirlo en el resultado. Porque el equipo de Miguel la pasó mal contra el DIM en el primer tiempo. Pero primero apareció Andrada. Luego cerró Alonso. En otra Campuzano. Y ese espíritu de lucha, ese compromiso de todos para brindarse por la causa, esa solidaridad bien entendida (empezando por Soldano, el primer defensor), es otra de las razones que marcan el pulso del campeón argentino.

Ahora bien, si Boca no ganó antes, fue porque Villa arrasa con todos pero también lo hace con sus propias ideas para definir. Y Focus, entonces, se lo pierde en el arranque del ST, y se lo pierde después, y se lo pierde no importa cuando leas esto. Sin embargo, es tanto el desorden que provoca, es tan marcado su desequilibrio, que un centro suyo termina en otro gol de Toto, en el 2-0. Y así, claro, ya nadie puede pararlo. Porque el colombiano, en campo abierto, y lanzado en velocidad, se vuelve imparable. Como lo fue el equipo de Miguel en el segundo tiempo, acaso de lo mejor del ciclo.

El resto del partido fue un invitación al goce… Boca jugó al ritmo de su gente, de los cantitos contra River, de su alegría interminable. Y Russo, entonces, se dio el lujo de sacar a su 10 (que había estado en duda por un dolor en el tobillo), para darle minutos a Bebelo (con golazo de tiro libre incluido) y para que la Bombonera estalle en un solo grito, en otro deseo, acaso, en un nuevo pronóstico. «Que de la mano, de Carlos Tevez, todos la vuelta vamos a dar…». Y sí, algo tiene este equipo que invita a soñar ahora con la Séptima. Ese no sé qué con el que aplastó al DIM con una goleada tremenda. Un partido que jugó y ganó a lo campeón.

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