Madryn: 24 años de “La tragedia de los bomberitos”

Este domingo, en Puerto Madryn, se realizó una ceremonia en conmemoración del Día Nacional del Mártir Bombero Voluntario. De esta forma, como cada 21 de enero, la sirena sonó para recordar a los 25 bomberos voluntarios, de entre 11 y 23 años, que perdieron la vida intentando apagar un incendio de campos a pocos kilómetros de la ciudad portuaria hace 24 años.

Escoltados por el Cuerpo Activo de Bomberos de Puerto Madryn, se llevó a cabo el acto homenaje con sentido reconocimiento de miembros de la comunidad bomberil local y regional, autoridades municipales y padres de los 25 jóvenes que fallecieran el 21 de enero de 1994, quienes recordaron y honraron la memoria de estos héroes.

Ofrendas florales, minuto de silencio y las palabras alusivas, fueron algunos de los momentos que se vivieron durante la mañana de este domingo.

El Presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios, Gastón Alcucero, al hacer uso de la palabra, afirmó: “Mientras nos queden fuerzas, mientras estemos nosotros, mientras estemos abrazando la actividad, no solo vendremos todos los eneros que sean, sino que ellos serán todos los días de nuestras vidas nuestros ‘compañeros insignias’, quienes nos protegen y dan fuerzas para seguir, porque la ecuación es sencilla: si ellos ofrendaron sus vidas por la actividad, no queda otra cosa para nosotros” y como dicen muchos juramentos “si es necesario dar hasta la vida misma”.

En este sentido continuó: “Pero la vida de un ser humano no se regala, puede ser que la situación nos lleve a la desgracia, pero no puede haber desidia para que ocurran desgracias, porque ya no serían desgracias, sería ‘la ausencia de quien debe velar por la integridad de su gente’. Está probado que en aquel luctuoso hecho, no estuvo la presencia del Estado como debería haber sido y la concatenación de circunstancias negativas termino en definitiva con la vida nuestros camaradas”, señaló.

“Para que el bombero no corra riesgos imprevistos debe ir conociendo lo que debe hacer, capacitado para tal fin, debe ir equipado para que nada lo sorprenda y debe ir con las herramientas anexas que le permita asistir a las personas o bienes que puedan estar en riesgo, tener todo esto significa capital, significa inversión y significa presupuesto”, enfatizó.

“No jugamos a ser bomberos, nosotros desarrollamos una profesión, quizás la más riesgosa sobre la faz de la tierra -sentenció y añadió- acudimos para evitar la expansión del siniestro que ya ocurre y que no nos da tiempo a ningún tipo de análisis, más que el de ser profesionales, ya que la emergencia que nos presiona y avanza, como incendios de campos como los ocurridos en estos días, no es un juego, es nuestro deber profesional, porque así nos exige nuestra comunidad y ahí acudimos”, concluyó.

“La tragedia de los bomberitos”, conocida así por la muerte de 25 jóvenes bomberos que quedaron atrapados en un incendio de campos en Puerto Madryn sucedió el 21 de enero de 1994, cuando el cuerpo de bomberos voluntarios recibió el alerta acerca de un incendio de campos a tres kilómetros del acceso sur de la ciudad.

Tras la noticia, dos unidades de bomberos se dirigieron al lugar, entre ellos había 25 jóvenes inexpertos voluntarios, de entre 11 y 23 años, que ante un sorpresivo cambio de viento quedaron encerrados en una trampa de fuego mortal.

Una vez en el lugar del incendio, las dotaciones, y en ella los 25 jóvenes voluntarios, lucharon con las enormes lenguas de fuego en un descampado árido, que aumentaron a medida que el viento cambió de dirección e intensidad.

Esto último habría provocado pánico entre los jóvenes cadetes que intentaron huir, pero el circulo de fuego se los impidió.

Al día siguiente, cuando el fuego calmó, salieron a inspeccionar el lugar y se encontraron con que los 25 jóvenes que realizaban prácticas voluntarias en el servicio de bomberos de la ciudad habían muerto.

Al cortejo fúnebre lo acompañaron unas 10.000 personas que, a paso de hombre, se dirigieron hacia el cementerio de la ciudad. La caravana estaba integrada por familiares y amigos de las víctimas, ciudadanos de Madryn, autobombas y unidades de rescate de bomberos de todo el país, que viajaron hasta la Patagonia para despedir a los pequeños servidores públicos caídos.

En el acto de este domingo estuvieron el Intendente, Ricardo Sastre, el Presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn y el Presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios del Chubut, Gastón Alcucero; el Jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Puerto Madryn, Comandante Marcelo Dopazo, el 2° Jefe del Cuerpo Activo, Subcomandante Ricardo Saavedra; el subsecretario de Protección Ciudadana de la Provincia, Pablo García; el presidente del Consejo Nacional de Bomberos de la República Argentina, Carlos Alfonso y el responsable de la Dirección de Sociedad Civil y ONG’s de la Secretaría de Protección Civil y Abordaje Integral de Emergencias y Catástrofes del Ministerio de Seguridad de la Nación, Claudio Bargach, concejales, autoridades municipales, provinciales y familiares de los “bomberitos”.

El gobernador de la provincia Mariano Arcioni, también dedicó unas palabras  a los “Bomberitos” desde su cuenta de Twitter,

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