Parque Mburucuyá: donde Corrientes esconde el encanto

Un vergel natural donde confluyen tres ecosistemas de la Argentina en un sólo lugar.

El mburucuyá es una planta trepadora, a cuya pequeña y exótica flor azul le han cantado poetas como Ramón Ayala. Hay cuatro o cinco clases de ellas. Y en Corrientes, le da también el nombre a un parque nacional. Este es un lugar singular de la Argentina como ningún otro, casi como la fruta pulposa que produce esta plantita. Es así porque allí confluyen tres ecorregiones diferentes, a pesar de ser muy pequeño. Son sólo 17.600 mil hectáreas. En ellas habitan el Chaco Oriental, la Selva Paranaense y el Espinal. En ese sentido, es como un territorio “cosmopolita”, en el que se encuentran habitantes animales y vegetales de tres ecosistemas que tienen personalidades muy fuertes. Entonces, palmares yatay se chocan con los bosques húmedos, y estos con las especies animales de pastizales. Tucanes y carpinchos, corzuelas y ciervo de los pantanos, pumas, osos meleros, son algunas de las especies que se pueden encontrar. Lorena Pazco, la intendenta del parque (foto superior), habla del él con particular orgullo. Aunque es chaqueña, aquí se siente en casa transitando por un sitio en el que cada rincón es una aventura diferente, como lo muestran las fotos de Ruben Digilio. El parque tiene su historia. Fue una estancia ganadera muy importante de Corrientes (está a sólo 150 kilómetros de la capital), hasta que llegó un botanista holandés después de la Segunda Guerra Mundial. Se llamaba Troels Pederson. El se enamoró del sitio y se dedicó a restaurarlo y luego lo donó. La introducción del ganado y de la agricultura casi liquida estos ambientes. Pero, hoy están en “un avanzado grado de recuperación”, cuenta Lorena. Ella dice que cuando se restaura la salud de un territorio, vuelven a aparecer los bichos que se habían perdido. Es el regreso de un vergel. Y de un tesoro.

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