Buscan tener un varón y ya les nacieron 14 nenas

La pareja vive en Estados Unidos. La mamá tiene 29 años y su marido 30. Entre sus hijas, ya dio a luz tres pares de mellizas.

nenasAgustina Higuera tiene 29 años. A los 15 creyó encontrar el amor de su vida. Era Antonio, que le llevaba apenas dos años. Se casaron, ya que la ley del lugar donde viven (ya veremos cual) permite a los mayores de 14 a hacerlo con el consentimiento de los padres. La misma noche de bodas ella quedó embarazada. Tuvo una nena.

El matrimonio siguió adelante con idas y venidas. Y con hijas que seguían llegando. Dos, tres, cuatro. Hasta que Antonio dijo basta. Sólo tenía 22 años, una  vida sin vivir y cinco mujeres en casa. Para él era mucho. Y se fue.

Agustina se quedó sin amor y con un sueño trunco: tener un varoncito. A su vida arribó un hombre en forma de marido: José. Lo conoció en una fiesta. Con él hace ochos años que está casada.

Viven en París. No crea que es la ciudad luz. Es un pequeño pueblito en el estado de Texas, Estados Unidos. El lugar ideal que encontró este matrimonio mexicano. Vivir en yanquilandia pero estar cerca de su tierra.

Agustina quiso cumplir con José el sueño del varoncito. Pero llegó la quinta nena, la sexta, la séptima, la octava, la novena, la décima, la decimoprimera, la decimosegunda, la decimotercera y la decimocuarta.

Y tanto Agustina como José ya lo tienen decidido: hasta que no tengan un varón, no dejarán de tener hijos. así sean cuarenta las hijas que arriben. La señora tiene una peculiaridad: ya dio a luz tres pares de mellizas, un caso que se da entre cinco millones. La última parejita de gemelas arribó hace dos meses.

Agustina no se ruboriza con la loca idea de seguir pariendo hasta que llegue el varón, como si fuera un capricho o una competencia: «Los dos queremos un niño. Y vamos a seguir intentando hasta lograrlo. Tengo la suerte de que me gusta estar embarazada. Nunca tuve ningún problema importante así que no es un gran estrés para mí».

Sabe que puede seguir teniendo mujeres, pero no afloja con su pensamiento: «Tener un varón nos daría una unión definitiva con José. No tengo ningún límite para seguir aumentando la familia. Si para tener una nene tengo que tener otras diez nenas, las tendremos».

Cuando Agustina dio a luz a su segundo conjunto de gemelos, Hailee y Braelee, hace menos de dos años, los médicos bromearon que tenía más probabilidades de ganar la lotería que de tener otro embarazo múltiple. Y ella les llevó la contra. Diez meses después tuvo a Bella e Isabella.

Pero el tiempo está causando estragos entre la pareja. Agustina sólo duerme dos horas por noche y José trabaja doce horas diaria los siete días a la semana para poder mantener a la familia. Dirige una empresa de jardinería de paisaje donde recibe un sueldo de 7.200 dólares mensuales. Ella tiene que preparar ocho comidas diferentes al día y lleva a sus hijos a la escuela en una combi.

A pesar de todos los contratiempos ella dice ser feliz: «La casa es un caos con 14 niñas, pero no lo cambiaría por nada en el mundo. Siempre he querido ser una mamá. Cuando era más joven pasé mucho tiempo cuidando de mi hermano y hermana menores. Aunque los gemelos se dan en en mi familia nunca esperaba que tendría tres pares. Sé que somos bendecidos».

La primera niña la tuvo a los 15 años, pero nunca pensó en no traerla al mundo: «Yo estaba sorprendida y aterrada. Era muy joven y no sabía qué hacer. Pero soy cristiana, por lo que el aborto nunca fue una opción. Y tuvimos mucha suerte ya que los padres de ambos nos apoyaron «.

Belicia (14) fue la primera hija, seguida por Nyelli (13), Liliana (12) y Vanessa (11). Agustina dice que no planifica sus embarazos: «Cada vez que quedé embarazada fue una sorpresa. Probé todo tipo de anticonceptivos, pero hay algo que salió mal».

Luego de Vanessa arribó Daniela (9) y Cilia (7). y empezaron a llegar las gemelas: «Cuando nos mostraron la ecografía del que sería nuestro quinto hijo, vimos que había un par de bebés. Los médicos me dijeron que era más común tener un niño y una niña que gemelos del mismo sexo. Estábamos seguros que el varón arribaba. Pero llegaron Luzelena y Marielena (6 años)».

Después sería el turno de Analilia (4) y Aravelia (2 años y medio) y luego dos parejas de gemelas, Hailee y Braelee (casi 2 años) y Bella e Isabella (dos meses).

Lo increíble es la rutina diaria que debe llevar adelante Agustina:

1 de la madrugada: alimenta a las gemelas más chicas, Bella e Isabella. Luego va a dormir dos horas.

3.30: Bella e Isabella se despiertan por su segunda alimentación.

5 de la madrugada:  José va a trabajar mientras Agustina prepara el desayuno para la familia y alimenta a las gemelas más chicas de nuevo.

A las 6 todas arriba para tomar el desayuno antes de ir a la escuela.

A las 7: ella reparte en su combi a sus nueve hijas mayores en cinco escuelas diferentes.

8.15 regresa a casa y alimenta a las gemelas más chicas antes de colocar la ropa a lavar.

A las 9 pone otra carga de ropa y comienza a limpiar la casa.

A las 10 pone la tercera carga de ropa y prepara sandwiches para que las nenas mayores tengan algo para comer cuando llegan a casa de la escuela.

10.30: Agustina alimenta a las gemelas más chicas y pone una cuarta carga de ropa.

A las 11 prepara el almuerzo para los otros niños y pone una quinta carga de ropa.

A las 11.30 coloca una sexta carga de ropa.

A las 12.30 Agustina pone la séptima carga de ropa y le da a las niñas un pequeño refrigerio.

A las 12.45 lleva a las nenas a dormir la siesta.

A las 13.00 coloca la octava y última carga diaria de ropa y alimenta a las gemelas más chicas.

A las 14.30 va a buscar a sus hijas mayores al colegio.

A las 16.30 llega a casa y da a los niños mayores una merienda antes de preparar la cena.

A las 17.30 sirve las cenas y alimenta a las gemelas más chicas.

A las 18.00 José llega a casa y Agustina va al supermercado a hacer las compras.

A las 19.00 ella baña a las nenas y las lleva a la cama.

A las 21.00 José y Agustina cenan.

A las 22.00 ella le da de comer a las gemelas más chicas y luego tiene dos horas de intimidad con José. A medianoche cesa la actividad.

Sólo de escribirlo me cansé. Imaginemos a Agustina y José mirando permanentemente el reloj. ¿En que minuto del día podrán darse un beso? ¿En qué segundo querrán tener una discusión? ¿En qué instante desearían tener otra vida?

Los hijos son la mayor bendición del mundo. Pero no un concurso para entrar al Libro de los Récords. Agustina y José quieren tener un varón cueste lo que cueste. Mientras lo intentan se les va la vida. Hasta que llegará un momento en que no recordarán los nombres de cada hija.

Y se darán cuenta que se les fue la vida. Aún teniendo el varón deseado.

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