Rawson | Caso Ronald Guerra: El médico que atropelló y mató al joven fue declarado culpable pero quedó libre

El médico que atropelló y mató al joven de Rawson fue condenado a 4 años de cárcel. Por un acuerdo quedó en libertad. Fuerte reparación económica para la familia.

Después de un año, un mes y una semana detenido, el médico Nicolás Suganuma, quien atropelló y mató a Ronald Guerra la madrugada del 18 de enero de 2021, cuando ingresaba al Puerto Rawson manejando su vehículo en estado de ebriedad, consiguió la libertad condicional en un juicio abreviado que acordó con la Fiscalía y la querella de la familia.

La jueza Karina Breckle homologó el acuerdo al que arribaron las partes en un juicio abreviado que se realizó desde el mediodía del jueves y condenó a Nicolás Suganuma a cuatro años de prisión por homicidio culposo y diez años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo

Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido y una serie de capacitaciones que realizó mientras estuvo detenido, Suganuma pudo ingresar al régimen de libertad condicional, por lo que salió de la Oficina Judicial hacia su vivienda. Esto lo hizo en un patrullero por la presencia de amigos y familiares de la víctima que se acercaron hasta el edificio y gritaban pidiendo “Justicia”.

En el acuerdo también hay un resarcimiento económico para la familia del joven fallecido. Aclaró la jueza que el mismo corresponde a un juicio civil que se había iniciado, ya que no está contemplado en la instancia penal.

Durante la realización del juicio abreviado hicieron uso de la palabra el fiscal Fernando Rivarola, quien leyó la imputación y un relato de cómo ocurrieron los hechos esa madrugada; la abogada querellante, Gladys Olavarría, quien explicó los motivos por los cuales desistieron de la acusación original –homicidio con dolo eventual- y llegaron al acuerdo. A su turno también hablaron la madre de Ronald Guerra y el propio Nicolás Suganuma.

Liliana Guerra, madre de “Rony”, expuso un cuadro con un mix de fotografías de Ronald con distintos integrantes de la familia y le habló directamente al imputado.

“Necesito que usted doctor sepa lo que siente una madre que le arrebatan su hijo, tiene que conocer quién era mi hijo. Me preguntan cómo estoy, respondo que sobrevivo. No le deseo entrar en este mundo de eterna ausencia, hay días que no deseo seguir, quiero irme junto a él, sentir de nuevo su fuerte e interminable abrazo, compartir locuras, hacer deportes, tomar nuestros mates de cada día. Él creía en la Justicia y en personas que luchan por la verdad”.

“Era tanta la risa y el amor a nuestro hogar que hoy el silencio sofoca. Hoy su hermano lo llora sin consuelo, sin entender por qué se fue, por qué otra persona se lo arrancó de su pequeño mundo. Yo tanto lo cuidé y hoy no está, por un error humano, ese 18 de enero, unos días antes compartimos su cumpleaños y el de su hermana”.

“A veces pienso en quien le arrebató la vida en un segundo, la decisión que tomó en su seco corazón, si habrá en su interior una pizca de humanidad. No lo culpo de todo, doctor; si prefiere llevarse al mundo por delante por tener un poco más que otros, la otra parte de la culpa la tiene su raíz, porque uno es como las raíces lo forman y a usted lo formaron muy mal, enseñándole que podía hacer lo que quisiera”.

“Los errores no se tapan, se enfrentan. Mi hijo no tenía auto, ni plata, ni un apellido conocido. Somos una familia clase media, pero nos sobran valores. Rony era cien veces mejor que usted, cien veces mejor que las notas de su doctorado y el juramento de Medicina que usted no supo cumplir”.

“Yo no lo voy a juzgar, Dios lo hará. Una pena que usted con sus posibilidades y estudios tenga tanto ego que lo enceguece al tomar decisiones. Ronald tenía todo para ofrecer, tenía lo que ningún examen ni prestigiosa facultad evalúa; ética, respeto, valores”, siguió Liliana.

“Lo que yo tengo a usted le falta: paz. Yo a mi hijo lo disfruté, tengo paz porque a usted no lo odio. Usted deberá sentir verdadero arrepentimiento por llevarse esta vida. Su arresto no fue un castigo, fue por evadir leyes, no respetar las decisiones en una pandemia, tratar de borrar lo que no se puede. Yo acepto su perdón, pero solo Dios perdona. Usted es uno más del montón, otro más que por negligencia destrozó a una familia y a una comunidad. Lo dejo en manos de Dios”:

Disculpas de Suganuma

Sobre el final del juicio, fue Nicolás Suganuma quien hizo uso de la palabra dirigiéndose a Liliana Guerra.

“No me queda más que pedir las disculpas que ya les pedí a usted y al resto de la gente que sentía aprecio por él, y preguntarle de qué manera yo puedo ayudarla, o qué necesita de mí o de mi familia para que usted pueda sentirse mejor”.

“Yo sé que a su hijo no lo va a recuperar, yo no se lo puedo dar y lo que hice no lo puedo cambiar. Más que pedirle disculpas y preguntarle cómo la puedo ayudar no me queda más que hacer”.

A lo que la madre de Ronald respondió: “Lo único que te voy a pedir es que recapacites de tu actitud, de la que tuviste, que seas un médico ejemplar y lleves ese título con honor, no con deshonra como lo llevaste”.

Suganuma le respondió entonces que se quede “tranquila, que esto ha sido un punto de inflexión en mi vida, y que a partir de ese día nada fue igual a como era antes. Lamentablemente este hecho y a esta persona la voy a tener en mi conciencia el resto de mi vida, y mucha de mi familia y amigos lo van a llevar toda la vida en alguna parte de su conciencia”.

Tras este cruce, la jueza Breckle se tomó un cuarto intermedio de 15 minutos para analizar el acuerdo y finalmente homologarlo tal cual se lo había planteado.

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