La charla de Carrió con Máximo Kirchner y una jubilación peronista

Finalizada la fatigante sesión donde la Cámara de Diputados aprobó la reforma previsional, los legisladores nacionales comenzaron a retirarse.

Cerca de las 7.30 de la mañana del martes, Elisa Carrió se acercó hasta el ascensor de la zona de la Presidencia de la Cámara de Diputados para retirarse a descansar unas horas, ya que tenía que regresar -a las 17 horas- para retomar tras el cuarto intermedio la sesión, donde se aprobaría la reforma tributaria. Mientras esperaba que el elevador llegara, platicaba con algunos de sus colaboradores sobre lo ocurrido durante el día. Al ingresar al ascensor, vio a otro diputado y le preguntó, somnolienta: “Ah, hola… ¿vos subís o bajo con vos?”, le dijo a Máximo Kirchner, quien la miraba sorprendido desde el interior. “No, yo estoy subiendo”, respondió el diputado por Santa Cruz. “¿Usted también sube, doctora?”, le retrucó Máximo a la diputada de la Coalición Cívica. Pero lejos de un clima hostil, la diputada de Cambiemos dialogó: “¿Vos sos Máximo?. ¡Qué flaco que estás! Te queda muy bien, de veras”, agregó en tono maternal. “Gracias, doctora”, le correspondió el hijo de los ex presidentes, mientras subía hacia su despacho. “De veras, qué flaco que está”, siguió diciendo Carrió a sus asesores, tras la salida del joven, y recordó que ella nunca denunció a Máximo. “Él no es culpable de los delitos de sus padres”, dijo antes de subir al auto que la llevaría hasta su casa. Con diálogo…

Quien no tuvo suerte ese día con la movilidad fue un gobernador peronista que pasó por el Congreso para la foto con Rogelio Frigerio y Marcos Peña. El peronista Juan Manzur puso su sonrisa perenne en la instantánea, como la había lucido el día anterior, cuando se fue con la suspensión del impuesto para las bebidas azucaradas bajo el brazo. Pero Manzur apuraba la salida cuando le dieron la mala noticia: el garaje donde habían guardado su auto oficial, estaba cerrado pues el dueño del estacionamiento, temeroso por los disturbios que se habían desatado en protesta por la reforma previsional, había bajado la persiana por precaución. Así las cosas. el mandatario norteño tuvo que partir en un patrullero que le gestionaron las autoridades de la Cámara baja. Desde el Norte traigo en el alma…

Otro diputado que estuvo presente -y muy activo- en las sesiones por las reformas que impulsa el Gabinete de Mauricio Macri fue Felipe Solá. El legislador nacional del Frente Renovador -que lidera Sergio Tomás Massa- fue una de las voces más duras en el recinto de Diputados contra el Gobierno. Solá mantiene un fuerte distanciamiento de Mauricio Macri, de quien fue aliado político cuando en 2009 conformó Unión-PRO, alianza de la que también formó parte Francisco de Narváez, en tiempos del “Alica Alicate”.

Pero en medio de los ajetreados debates por la reforma previsional, Felipe tuvo una buena noticia: al ex gobernador bonaerense le salió su jubilación. El dirigente peronista dedicó mucha energía en el año al tema, con gestiones y llamados que llegaron hasta María Eugenia Vidal, para que se acelerara el trámite. Durante esta intensa semana política, la Legislatura bonaerense votó dejar de lado las jubilaciones especiales y de privilegio para quienes hayan pasado por la administración pública provincial. Pero Solá llegó justo a tiempo y logró que su retiro sucediera con las condiciones anteriores. Un gestor a la derecha…

Preocupaciones menos trascendentes tienen los nuevos diputados. Varios de los novatos están desvelados pues los cartelitos de sus despachos siguen con el nombre de sus predecesores. Quienes buscaban al ex intendente Fernando Espinoza la pifiaban porque el cartel decía Carlos Cuto Moreno, los colaboradores de Daniel Filmus se confundían pues en la puerta aún dice “Diana Conti”. Pero los más complicados fueron quienes buscaron a Daniel Scioli (para que fuera a votar) y se encontraron con el cartelito de Juliana Di Tullio. Pase sin llamar…

 

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