La pareja de leones que iban a morir y los salvó enamorarse

Kahn y Sheila vivían maltratados y enfermos, y a la leona la iban a matar. Fueron rescatados y se curaron al nacer el amor entre ellos.
leones enamorados¿Qué es el amor? Tiene tantos miles de millones de definiciones como personas lo sientan. Pero si Kahn y Scheila puedieran hablar, dirían, que para ellos, el amor es la vida. Porque los salvó de la muerte. Y la frase no es metafórica.

Hace seis años, un inhumano que vivía en Estados Unidos, había encontrado una manera de hacer dinero fácil. En dos inmundas jaulas tenía encerrados a un león y una leona. Y gente que quería la foto del año para cumpleaños o casamientos, se paraba fuera de las jaulas y se sacaba la instantánea. El inhumano cobraba el servicio y clinck caja.

El león se llama Kahn. Cuando fue salvado del inhumano, tenía la punta de su cola totalmente mordida. Él mismo se la había mordido. Por sufrimiento, por stress y por aburrimiento. Como una criatura a la que no se le presta atención y languidece, se maltrataba a si mismo. La muerte era preferible a esa vida. Kahn estaba tan flaco que los huesos parecían traspasarle la piel como alfileres. Pero esos mismos huesos estaban tan deteriorados que ni siquiera habrían podido traspasar una hoja de papel.

En la otra jaula sobrevivía Sheila. Una rara leona blanca. Su tonalidad se debía a un gen llamado chinchilla o color inhibidor. Ella estaba mucho peor. Estaba muriendo. Ya no podía caminar y sufría de toxoplasmosis. No tenía los días contados. Tenía las horas contadas.

En la vida de los dos animales apareció la USDA, el Departamento de Agricultura y Ganadería de Estados Unidos. Estaba realizando un control sobre la zona y se encontró con los animales. Los leones fueron llevados de manera urgente al Sync Exotics Wildlife Rescue ed Educational Center en Texas. Un oasis donde salvan a los animales en peligro.

Los recibió Vicky Keahey, la fundadora del Centro: «Los dos habían sido muy maltratados. El hombre que los tenía en cautiverio les daba de comer sólo para las sesiones fotográficas y luego se olvidaba de ellos durante días. Cuando la USDA los trajo, fueron claros en algo: Sheila debía recibir la eutanasia. Para ella no había cura. Tenían razón. Pero les pedí un tiempo. Siempre confío en el corazón de los animales. Tienen una fuerza extra en los momentos límite que los hace superar todo. Incluso la muerte cercana».

leones enamorados 2Los cuatro primeros días Sheila no se movió. Estaba acostada y no tenía fuerzas para alimentarse. Lo primero que hicieron fue curarla de la toxoplasmosis. Su sistema inmunitario estaba al límite. Al quinto día empezó a comer.

Pero aquí comienza otra historia. En otro recinto estaba Kahn. Mejoraba, pero se lo veía triste. Los voluntarios veían que los leones empezaban a responder a las curas, pero se los notaba vacíos, como si ya no esperaran nada de la vida. Y decidieron que había que jugar una peligrosa última carta: juntarlos.

Tenían miedo. Si el encuentro no resultaba, seguramente uno de los leones podía atacar al otro. Cuando los colocaron en la misma jaula, el aire cambió. Aquellos leones que se veían a la distancia en dos jaulas inmundas meses atrás, ahora estaban en un recinto confortable. Juntos. Fue amor a primera vista.

Los propios voluntarios lo cuentan: «Hubo un feeling increíble cuando se vieron. Desde ese momento son inseparables. No pueden dormir, comer o jugar uno sin el otro. Encontraron el sentido de la vida».

Vicky, la directora del Centro cuenta cómo es la relación: «Ella es más inquieta y él es más tranquilo. No pueden estar uno sin el otro, pero como en todo matrimonio hay pequeñas peleas, y nos reímos porque siempre uno de los dos se sale con la suya. Es Sheila. Él está tan enamorado que siempre se rinde. Pero ella no podría ir a la esquina sin Kahn. Ahora son dos leones felices».

El amor puede tener millones de definiciones. Para dos leones llamados Kahn y Sheila, tiene sólo una: el amor es vida. Es muy común que en el primer noviazgo se diga con ilusión: «quisiera que muriéramos de viejitos, uno al lado del otro». Como queriendo reafirmar eso de que «sólo la muerte nos separe». En noventa y nueve de cien casos, eso queda sólo en la frase. Tierna, pero ilusoria.

Kahn y Sheila demostraron que el amor vence a a la muerte. Y que ellos serán ese caso entre cien. Morirán juntos de viejitos. El amor puede tener millones de definiciones, pero la de Kahn y Sheila es sublime.

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