Báez preso: libros y películas con “Gato Seco”, un narco célebre

Convive en el penal de Ezeiza con un acusado de lavar dinero, a quien también le trabaron un embargo millonario.
lazaro-baez-preso“Negro” camina con “Gato Seco”. Es un nuevo compañero de cárcel en el pabellón de Ezeiza en el que vive hace más de medio año. Pasean juntos por el patio de su encierro. Cuando hay sol, van por el camino del sol. “Negro” es Lázaro Báez. Al acusado de ser el testaferro de los Kirchner, los que lo conocen en serio, lo apodan así, sin artículo adelante: “negro”. “Gato Seco” es Alejandro Gracia Álvarez. Tiene ese alias desde que era un infante en Cali, Colombia. Parecía un infante débil. Terminó siendo uno de los jefes del Cartel del Valle, el grupo narco que reemplazó al de Pablo Escobar Gaviria.

Para las autoridades de su país, y de la Argentina, Gracia Álvarez es un pionero: se trataría de uno de los primeros narcos colombianos que detectó que Buenos Aires podía ser un paraíso para sus empresas. O sea, la Nación casi ideal para trasladar cocaína a escalas industriales desde Colombia a la Argentina, y desde nuestro país, al mundo. Fue extraditado y terminó preso junto a Báez. Clarín reconstruyó en base a fuentes de las fuerzas de seguridad cómo es la nueva vida de “Negro” en el Complejo Penitenciario I: Ezeiza. Habla poco y escucha todo.

Hablar poco es a veces decir mucho: “Esto es muy difícil para mi familia. Pero no voy a estar mucho tiempo preso. No le conviene a nadie”, soltó, seco, breve pero contundente, varias veces, frente a testigos.

Báez ya lleva medio año preso. Lee. Ve películas. Mira tele. Habla con sus abogados. En los últimos meses solo recibió la visita de uno de sus hijos, Martín, también procesado por lavado de dinero. El resto de sus herederos -Luciana, Leandro-, prefieren no verlo. Y viceversa. Su relación con ellos está deteriorada. Discrepancias familiares y jurídicas.

Báez, más allá de estas penurias con las personas que más quiere, no se quiebra. No llora. Bajó más de veinte kilos. Intenta que la Justicia dictamine que debe seguir su arresto en un domicilio propio. Está detenido con prisión preventiva en la causa conocida como “La Ruta del Dinero K”.

Las vidas de Báez y Gracia Álvarez se cruzaron en “la tumba” en abril de este año. “Gato Seco” fue detenido en Bogotá, Colombia en enero pasado. Y fue extraditado a la Argentina a los tres meses por pedido del juzgado federal número 2, de Lomas de Zamora.

A la cárcel de Ezeiza, “Gato Seco” llegó vigilado por un ejército de 200 policías que evitaron que no sea asesinado por potenciales enemigos. Sintonizó con “Negro” de inmediato. Amigos son los amigos. Ambos comparten sus penurias, y tal vez estos secretos financieros, o de vida. Sus conversaciones son privadas. Sus caminatas y diálogos inaudibles, no. Comparten pabellón con otros catorce presos.

A “Gato Seco”, la Justicia le embargó 100 millones de pesos. Las autoridades, sin embargo, manejan una hipótesis impactante: calculan que blanqueó más de 900 millones de dólares provenientes de su negocio narco.

Al socio de la familia Kirchner, “Negro”, en cambio, un juez y un fiscal le decomisaron bienes y dinero por más de 220 millones de dólares. Escalas diferentes para penurias comunes.

Como a “Gato Negro”, también “Negro” se lo investiga por lavar dinero. Báez es el socio formal de dos ex Presidentes de la República, un ex gerente de banco de Santa Cruz que, con su amigo Néstor Kirchner como Jefe de Estado, y luego con Cristina Fernández, recibió 2200 millones de dólares del Estado solo para construir obra pública.

Buena parte de esa infraestructura, que sus empresas debían terminar en Santa Cruz, quedaron truncas. O en la nada. Aunque el Estado K haya pagado sobreprecios por ellas, según una denucnia de la actual gestión de Vialidad Nacional.

La situación procesal de “Gato Seco” quizás sea más compleja que la de “Negro”.

La Justicia pidió su extradición desde Colombia porque lo considera uno de los protagonistas del caso narco conocido como “Luis XVI”. Las fuerzas de seguridad lograron llevarlo a juicio después de años de investigar al “holding narco” del que era un personaje relevante. Se había especializado, dicen los investigadores, en traficar cocaína que transportaba escondida en mobiliario de diseño similar al que impuso entre la monarquía el Rey de Francia Luis XVI. Es por eso que el caso lleva el nombre de ese monarca.

El expediente “Luis XVI” -por razones de puro azar, de aquellas que son comunes en los micromundos del poder argentino-, entrelazan los vínculos de “Gato Seco” con “Negro”. No solo anhelan juntos la libertad caminando por el patio, por el camino del sol, susurrándose secretos en la misma cárcel.

Según fuentes judiciales, en el expediente narco “Luis XVI” están mencionados jefes del peronismo del sur de conurbano -aun sin pruebas como para estar imputados en esta trama -, con los que Báez trató cuando el era, también, un hombre de influencia política. Fueron funcionarios de su socia Cristina Fernández.

Uno de los líderes de la banda narco de “Gato Seco”, por ejemplo, es Ignacio Álvarez Meyendorff, otro narco colombiano que hizo negocios en el país durante los últimos años.

El enigmático fabricante de cigarrillos, Carlos Tomeo, investigado por lavado de dinero y evasión.

Tal como consta en una denuncia que impulsaron la diputada Elisa Carrió y la abogado Mónica Frade, de Quilmes, Tomeo compró un BMW modelo M5 que antes que estuvo a nombre de Austral Construcciones.

El propio tabacalero, además, admitió que había comprado una estancia que era de Meyendorff, pero aseguró que lo hizo sin saber.Casualidades bonaerenses.

En los últimos días uno de los abogados que se presentó en uno de los juzgados donde se investiga a Tomeo, diciendo que lo hacía en representación de ese imputado, fue Alberto Gozzi.

Es también el defensor de Meyendorff. Azarez judiciales.

Báez, aunque ahora tiene un nuevo amigo en la cárcel, quiere salir de allí lo más rápido posible.

Sus abogados insistirán en pedirle a la Justicia la excarcelación por motivos de salud, aunque ya se la hayan rechazado tanto el juez como la Cámara Federal.

“Negro” tiene diabetes -como miles de otros presos- pero los médicos que lo trataron para peritar ante la Justicia el estado de salud dicen que sufre otra dolencia pulmonar.

Báez vive con otros 14 presos en el pabellón C de la Unidad 6 de Ezeiza. Por su carácter, porque “se la aguanta”, se transformó en una especie de líder pacífico de ese grupo de personas que sueña y sueña con la libertad. Con lo que pasa “extramuros”, se dice entre quienes pasan sus noches y sus días “intramuros”.

Es líder, “Negro”, porque comparte algo de su dinero que le llega a través de una de sus abogadas, Elizabeth Gazaro, para mejorar las condiciones de encierro del resto de sus compañeros de calabozos y patio y cocina en común.

A Báez le gusta mirar la serie “El Zorro” que emite los mediodías Canal 13. Un personaje entrañable de esa saga es justamente el jefe de un destacamento en el que suelen caer presos los malechores de la ficción: es el Sargento García.

Ninguno de los agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que están a cargo del encierro de Báez dejó trascender alguna vez que él los haya tratado con sorna, así como a veces sufre en la novela el maltrato de los malos el opulento García, en teoría, el sargento que representa a la Ley en el “El Zorro”.

El ex constructor de obra pública K anima a sus vecinos de pabellón con otras distracciones: consiguió un reproductor de DVD y comparte las películas que le llegan “extramuros”. Los films que se enumerarán, porque los miró “Negro”, son reales, aunque suenan demasiado “perfectos” como para una situación como la que viven él y sus compañeros de pabellón. Clarín supo de esos títulos en base a fuentes inobjetables que conocen cómo vive Báez en Ezeiza.

Esas películas son “Sicario”, “El Francotirador”. Y Tarzán. La relación que “Negro” generó con “Gato Seco” es singular.

Caminan y hablan. Se animan con juegos de chicos.Por ejemplo, desafíos al fútbol, en rigor, torneos de penales. Clarín supo en base a fuentes presenciales de esos “matchs” que “Gato Seco” le ganó varios torneos a “Negro”. El empresario constructor intentó detener los pelotazos del colombiano en medio de un arco imaginario, que en lugar de postes y red era un espacio libre entre dos sillas de cárcel.

En la prisión, como en la infancia, la imaginación vuela.

Báez, a pesar de haber “volado” por los penales del “Gato”, es un preso sedentario. Afuera lo esperan problemas judiciales en la Argentina, Uruguay y Suiza.

Lázaro lee algunos de los expedientes en los que está imputado o procesado. Y también libros que pueden servir para entender el presente conociendo el pasado. Una de las obras que lo cautivó fue escrita por Indro Montanelli. Se llama “Historia de Roma”. En ese libro, el autor italiano cuenta que “como todo gran imperio, el de Roma no cayó abatido por sus rivales externos, si no por sus males internos”.

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