Conocé a Peanut, el chihuahua drogadicto

Comió galletitas con marihuana y sus fotos, en pleno viaje por la droga, ya se han hecho virales en la red. Lo importante: está recuperado.
perro-drogonPeanut tiene unos dueños descuidados. Es un chihuahua vivaz y juguetón que vive en Estados Unidos. Y es amante de dos cosas: los largos paseos por la plaza y las galletitas de cualquier tipo.

Y el perrito se ha convertido en un fenómeno viral en las redes. Sus fotos ya son parte de la antología de la comicidad. Risas que surgen después de saber que Peanut recibió tratamiento y está en perfecto estado.

Todo empezó cuando Peanut aprovechó un descuido de sus dueños, una pareja que dejó sobre una mesa ratona unas galletas de chocolate rellenas de marihuana. Parece que al chico y a la chica les gustan los dulces a toda hora.

El ingenuo de Peanut, viendo que no había moros en la costa, se abalanzó sobre el plato. Engulló una galleta, engulló una segunda, y abandonó. Algo extraño le sucedía. Por primera vez.

Se fue a su cucha o eso creía él. En realidad estaba en un viaje psicodélico que ni Homero Simpson emprendió ni el personaje del fasito de Capusottto soñó. Peanut iba de aquí para allá, corriendo enloquecido, saltando sobre los sillones y revolcándose por la alfombra.

Los dueños se dieron cuenta de lo que había sucedido. El problema es que veían que la euforia de Peanut decaía y entraba en un estado de somnolencia. El chihuahua entraba en fase descendente luego de haber llegado a la Luna.

Inmediatamente lo llevaron al veterinario para que recibiera atención. Llegó totalmente ido. No respondía a su nombre y el veterinario se dio cuenta de que Peanut estaba paranoico. Enseguida empezó un tratamiento para recuperarlo.

Peanut tuvo que someterse a una ingesta de carbón durante 10 horas para recuperar su estado natural. Poco a poco fue mejorando, y al día siguiente estaba totalmente reestablecido.

Los dueños de Peanut merecen alguna sanción por su descuido. Imaginemos que en cambio de Peanut hubiera sido una criatura quien comía esas galletas. Los dueños del chihuahua son un par de imbéciles con todos los papeles en regla.

El pobre de Peanut seguramente no querrá más galletas. Es amante de los paseos, pero esta vez realizó el peor viaje de su vida…

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