Desde que asumió la presidencia de River, en noviembre de 2025, disputó tres Superclásicos y perdió los tres.
La derrota por 1-0 ante Boca en la Bombonera, por la fecha 15 del Torneo Clausura 2026, volvió a dejar expuesto el delicado presente futbolístico de River Plate. Más allá de las discusiones que generó el arbitraje y de la importancia del resultado para la pelea por la tabla anual, el Superclásico dejó una estadística que golpea directamente a la conducción del club: desde que Stéfano Di Carlo asumió la presidencia, River todavía no pudo conseguir una victoria ante su eterno rival.
En total, durante su gestión, el Millonario disputó tres Superclásicos oficiales y perdió los tres:
9 de noviembre de 2025: Boca 2-0 River.
19 de abril de 2026: River 0-1 Boca.
1 de noviembre de 2026: Boca 1-0 River.
El registro es contundente: tres derrotas, ningún empate y ninguna victoria. De esta manera, Di Carlo todavía no pudo celebrar un triunfo ante Boca desde que llegó a la presidencia de River.
Los números de un presente preocupante
El rendimiento general del equipo tampoco ofrece demasiados motivos para el optimismo. En sus últimos 58 partidos oficiales, River consiguió 26 victorias, empató 13 encuentros y sufrió 19 derrotas. Es decir, ganó menos de la mitad de los partidos disputados.
Si se toma exclusivamente el año 2026, el registro contabiliza 45 encuentros, con 23 triunfos, nueve empates y 13 derrotas.
Además, durante el último año River acumuló 22 derrotas, un dato que dimensiona las dificultades que atraviesa el equipo para encontrar regularidad y sostener una campaña acorde con las expectativas de sus hinchas.
La responsabilidad de la dirigencia
Las críticas también apuntan directamente a la conducción de Di Carlo. Se puede cuestionar a Claudio Tapia y discutir el funcionamiento del fútbol argentino, pero eso no significa dejar de lado las responsabilidades de la propia dirigencia de River frente al presente deportivo de la institución.
En River, las inversiones realizadas en el mercado de pases también están bajo la lupa. Los montos mencionados por las incorporaciones de Ángel Correa y Thiago Almada contrastan con el rendimiento colectivo y con las alternativas que terminan teniendo protagonismo en el equipo, como Lucas Silva.
La discusión ya no pasa solamente por perder un Superclásico. Se trata de un proceso deportivo que acumula resultados adversos, decisiones discutidas y una dirigencia que empieza a quedar cada vez más expuesta.
Di Carlo todavía tiene una deuda pendiente con el hincha de River: ganarle a Boca. Pero el desafío de fondo es mucho mayor: reconstruir un equipo competitivo y demostrar que las inversiones y las decisiones de su gestión pueden traducirse en resultados dentro de la cancha.
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