Néstor, el hombre que cambió la historia

A una década de su desaparición física, una recopilación periodística de algunas de sus tantas visitas a Chubut. El día de 1998 que le dijo a algunos trelewenses que quería ser Presidente. Su relación con Mario Das Neves. Y el increíble camino hasta llegar a la Casa Rosada, contado por un compañero de ruta: Alberto Fernández.

Néstor Carlos Kirchner Ostoic fue el 54º presidente de la Nación Argentina. Se desempeñó desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007. Sucedió a Eduardo Duhalde, quien debía completar el mandato inconcluso de Fernando De la Rúa pero renunció antes de tiempo, por lo que ejerció su mandato en los cuatro años correspondientes además de los pocos meses restantes del mandato inconcluso del expresidente radical.

Kirchner fue sucedido en el 2007 por su esposa Cristina Fernández. En consecuencia, se convirtió en el primer Primer Caballero de la historia argentina. Antes había sido intendente de Río Gallegos (1987-1991) y gobernador de la provincia de Santa Cruz (1991-2003). En 2009 fue elegido diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, con mandato desde el 10 de diciembre de 2009 hasta el 10 de diciembre de 2013, que quedó inconcluso.

Desde el 4 de mayo de 2010 se desempeñó como secretario general de la Unasur. También presidió el Partido Justicialista, cargo al que renunció el 29 de junio de 2009 y volvió a ocupar el 11 de noviembre de 2009 cuando asumió de modo oficial el 10 de marzo de 2010.

Kirchner nació en Río Gallegos el 25 de febrero de 1950. Su padre, también Néstor, era un trabajador postal descendiente de inmigrantes suizos; su madre, María Ostoic, chilena descendiente de inmigrantes croatas.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas locales. Egresó del Colegio Nacional República de Guatemala.
Desde temprana edad participó en el movimiento justicialista como miembro de la Juventud Peronista.

A principios de la década del setenta, estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata y recibió su diploma de abogado en 1976. En el mismo año, luego del inicio del “Proceso de Reorganización Nacional”, la peor dictadura militar sufrida por el pueblo argentino, abandonó La Plata junto con su esposa, Cristina Fernández, para retornar a Río Gallegos para dedicarse a ejercer su profesión, alejándose así de la actividad política.

En 1977, durante la Dictadura, fue puesto en prisión durante dos noches junto al diputado Rafael Flores. Una vez terminado el gobierno militar y con el retorno de la democracia, en 1983, Kirchner se convirtió en funcionario del gobierno provincial.

Desde finales de ese año hasta julio de 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia, pero fue forzado a renunciar por el entonces gobernador Arturo Puricelli, a causa de una disputa sobre política financiera. Este incidente lo hizo conocido en el ámbito local y constituyó el paso inicial de su carrera política.

En 1986 alcanzó el apoyo interno necesario para obtener la candidatura a intendente de Río Gallegos. Triunfó por escaso margen en las elecciones del 6 de septiembre de 1987.

Al mismo tiempo, su compañero de partido Ricardo del Val fue electo gobernador, con lo que el peronismo se afianzó en la provincia de Santa Cruz. Pero tres años después, De Val fue destituido mediante un juicio político impulsado por el propio peronismo, y luego de dos interinatos (José Granero y Héctor “Chicho” García), finalmente llegaron las elecciones de 1991 mediante las cuales Néstor asumió la gobernación, que ocuparía hasta el 24 de mayo de 2003.

Desde la Patagonia olvidada

La situación con vistas a las elecciones presidenciales de 2003, tras el interinato de Duhalde y el caos dejado por la Alianza, se presentaban confusas. Varios líderes del PJ aspiraban a la candidatura: el propio Kirchner, que contaba con pocas fuerzas propias para definir una elección interna; el ex presidente Carlos Menem; y los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota; de Salta, Juan Carlos Romero; y de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá.
Las internas para definir el candidato se anunciaron primero para noviembre de 2002, y luego se postergaron a febrero de 2003. Tras la deserción de Carlos Reutemann (su famosa frase “vi algo que no me gustó” quedó en la historia) y también de De la Sota, Duhalde anunció el 15 de enero de 2003 su apoyo a la precandidatura de Néstor.

El candidato Pingüino

Con este espaldarazo, Kirchner se situó en una posición mucho más favorable. Sin embargo, la situación interna del PJ no estaba resuelta y si bien el apoyo de Duhalde era significativo, no garantizaba de por sí que Kirchner resultara el candidato presidencial. Por otra parte, las fricciones de una elección interna tan cercana a la elección nacional, prevista para el 27 de abril, podrían provocar un deterioro en las expectativas del justicialismo de obtener una victoria.

Así, el 24 de enero, y con el argumento de que los tres aspirantes que quedaban en carrera (Kirchner, Rodríguez Saá y Menem, que había incorporado al salteño Romero como candidato a vicepresidente) presentaban programas contrapuestos, el congreso del PJ tomó una decisión inédita: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. En la práctica, significaba que iban a enfrentarse como si perteneciesen a partidos distintos.

Popularidad

Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable. Las encuestas lo ubicaban por detrás de los otros candidatos del PJ y de Ricardo López Murphy, el candidato de la derecha. Sin embargo, la popularidad de Kirchner comenzó a crecer impulsando un programa de perfil socialdemócrata con el que buscaba diferenciarse de las políticas aplicadas durante los gobiernos de Menem y De la Rúa.

En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria (encabezado por Kirchner) obtuvo sólo un 22% de los votos, resultando superado por Menem (“Alianza Frente por la Lealtad -UCD), que obtuvo el 24,3%. Por lo que ambos deberían disputar una segunda vuelta (ballotage). Que nunca ocurrió porque el riojano abandonó la carrera presidencial.

Después de la primera ronda, Kirchner visitó al presidente del Brasil, “Lula” da Silva, y al de Chile, Ricardo Lagos, ante quienes ratificó sus intenciones de fortalecer el Mercosur, tal como lo había prometido en el Plan de Gobierno que había presentado poco tiempo antes de las elecciones, y declaró que mantenía con orgullo las convicciones políticas que había sostenido en el pasado.

La “Acadé”, su otra pasión

Kirchner era hincha fanático de Racing de Avellaneda y hasta aseguraba que con el fútbol “sufría más que con la política”.

La pasión que sentía Néstor por Racing lo llevó a involucrarse con la institución académica hasta en los momentos donde pretendía mantenerse al margen. En 2006 el equipo atravesaba un muy mal momento y el ex presidente le envió un “mensaje” al entonces gerenciador, Fernando Marín, que decía “estoy al borde de pasarme a la oposición”, mientras que a sus íntimos les confesaba sus deseos de “rajarlo”.

Dos años más tarde, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, desplazó al entonces interventor de Racing, Nicolás Dilernia, y no fueron pocos los que vieron la mano de Kirchner detrás de la llegada de Héctor García Cuerva.

Kirchner tampoco perdió oportunidad de motivar a los jugadores de Racing; en 2009, el equipo sufría por el promedio del descenso y, entonces, prometió que entregaría cuatro plasmas si le ganaban a Boca. El Racing dirigido por Ricardo Caruso Lombardi goleó 3-0 al xeneize y el expresidente cumplió su promesa.
“Con el fútbol sufro más que con la política”, repitió Néstor aquel día, y todos le creyeron. Porque está claro que no se puede ser hincha de la Academia sin conocer en detalle el manual del sufrimiento.

Fuente: Jornada

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