Neuquén | Le prestó el vientre a su hermana y dio a luz a su sobrino

Ismael nació el 1 de julio. Marité ya era mamá cuando se ofreció a gestar al bebé para cumplir el sueño de Tamara y Juan Carlos. Ellos ya habían perdido tres embarazos y una beba que nació prematura.

«Nunca voy a dejar de agradecerle a mi hermana el gesto de amor que tuvo al decidir llevar adelante el embarazo para que yo pudiera tener un hijo», cuenta Tamara a Somos Familia. Su historia, la conocimos en febrero cuando Marité, la más chica de la familia, confirmaba que mediante el método de gestación subrogada daría a luz a su sobrino.

El 1 de julio, juntas entraron a la sala de partos de la Clínica San Lucas de Neuquén para recibir a Ricardo Ismael. «Queríamos que fuera por parto normal. Marité empezó a tener contracciones, pero finalmente al no haber dilatación, nació por cesárea», explica Tamara.

Siempre estuvieron juntas, sobre todo cuando Marité quedó embarazada de su hijo Benjamín y fue madre soltera, y más aún desde que «quedaron embarazadas» de Ismael. Hace unos días, la vida las volvió a reunir esta vez en la sala de partos. Las hermanas Cides se internaron para recibir al bebé y lo vieron cuando salió de la panza: «Fue una emoción indescriptible, un momento único en la vida», afirma Tamara.

Ahora, ya de regreso en su pueblo, Loncopué, cumplen la cuarentena en la misma casa junto con Juan Carlos, el papá del bebé y Benjamín el hijo de Marité.

Desde allí, Tamara le cuenta a TN.com.ar que desde que le pusieron a su hijo en brazos, pudo darle la teta. «Fue gracias a un tratamiento de estimulación mamaria que comencé hace tres meses orientada por un grupo de especialistas. Unas semanas antes del nacimiento, empecé a extraerme leche y por suerte el gordito se prendió muy bien y toma sin ningún problema».

Si bien es cierto, que ahora todo es felicidad para esta familia, la mamá de Ricardo reconoce que durante los últimos meses tenía miedo de que algo pudiera salir mal. «Por todo lo que yo pase, tenía temor de que no llegara a término el embarazo o que le pasara algo a mi hermana, que puso el cuerpo», explica.

Los temores de Tamara estaban fundados en su experiencia. Con Juan Carlos, su pareja desde hace 13 años atravesaron momentos muy dolorosos en su lucha por convertirse en padres desde 2009, cuando los médicos le dijeron que tenía hipotiroidismo y las trompas obstruidas. En febrero dio detalles a Somos Familia: «Me operaron para desobstruirlas y poder quedar embarazada, pero perdí el primer embarazo a fines de ese año. En 2011 me enfermé de púrpura. En su momento, no sabía que estaba embarazada y cuando comencé el tratamiento me enteré de que lo había perdido».

En octubre de 2013, Marité quedó embarazada de Benjamín y en febrero, su hermana volvió a quedar embarazada. El 15 de julio de 2014 nació Benja, y el 28, Iris Milagros, la hija de Tamara, de 24 semanas por una cesárea de urgencia. El parto fue en Zapala, pero la derivaron a Neuquén. Estuvo cuatro días en neonatología, pese a todo los cuidados, murió por un derrame pulmonar. Fue ahí que la más chica de las hermanas decidió que le iba a prestar el vientre a la pareja para que pudieran tener a su bebé.

Por su parte, Marité, que tiene a Benjamín de cinco años, siempre tuvo fe de que todo iba a salir bien. Así que, cuando Ricardo Ismael nació, supo que todo el esfuerzo, los trámites y la dedicación para que el embarazo llegara a término, estaba plasmado en la imagen de Tamara con su hijo en brazos. «Cuando lo escuchamos llorar, fue la felicidad más grande de la tierra. El lunes nos dieron el alta definitiva y estamos cumpliendo con la cuarentena obligatoria», destaca.
Un bebé esperado por todo un pueblo

Desde que los vecinos se enteraron de la noticia de que Marité llevaba en su panza a su sobrino, esperaban con ansias conocer al bebé.»Nuestra familia es muy unida, somos de un pueblo chico donde el festejo de uno es el de todos. En Loncopué somos diez mil habitantes, todos cuidaron la panza y se alegraron cuando nuestra familia contó que había nacido el gordo».

Tal es la emoción de quienes saben de primera mano la lucha de esta familia para que les autorizaran realizar el tratamiento, la primera subrogación de vientre en Neuquén, que más allá de no poder recibirlo como lo hubieran hecho si no estuviera la pandemia de coronavirus, se las ingeniaron para darle la bienvenida. «Nos esperaron con sus autos en la entrada del pueblo y nos acompañaron en caravana hasta nuestra casa, en la otra punta. Después, algunos se acercaron a la ventana para verle la carita».
La lucha para poder realizar el tratamiento

Después de la muerte de Iris Milagros, Marité le había asegurado a su hermana que la ayudaría a tener su bebé. En diciembre de 2016, pusieron en marcha la planificación para concretar el sueño. «Teníamos que tener paciencia porque era la primera vez en Neuquén que se quería hacer una subrogación de vientre».

Su médico especialista en fertilización asistida, Ricardo Cáseres, fue quien los contactó con el abogado Marcelo Iñiguez, que se encargó de llevar adelante su caso que sentó precedente en la provincia. «Contactamos al abogado que nos dijo que teníamos que tener paciencia porque era todo nuevo. Puso su estudio de abogados a disposición y, el 30 de octubre de 2018, la obra social autorizó el tratamiento de fertilización con la transferencia del embrión y la subrogación de vientre».

«A los tres meses empezamos con la primera parte del tratamiento, una vez que la norma legal entró en vigencia. En julio de 2019 comenzaron con la estimulación ovárica de Tamara para hacer la inseminación y la posterior transferencia e implantación de los embriones».

Después de que los tres se sometieron a diferentes tratamientos y procedimientos, en octubre 2019 hicieron la transferencia del embrión.
«Un gesto altruista, solidario y fraternal»

El juez José Ignacio Noacco, a cargo del Juzgado de Familia 1, fue quien autorizó a fines de 2018 que iniciaran un tratamiento de subrogación de vientre por sustitución. El fallo ordenaba que el bebé sea inscripto como hijo biológico de Tamara y Juan Carlos. El juez Noacco dejó escrito en su fallo que el ofrecimiento refleja “altruismo, generosidad y amor fraternal”.

Tamara cree que contar su historia va a abrir las puertas a muchas parejas que están en la misma situación y no se cansa de repetir que no hay que bajar los brazos e insistir para cumplir los sueños. Sobre Marité, afirma que este acto de amor solo se explica al conocer los lazos de su familia, el amor infinito de hermanas.
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