Chubut | Pablo Das Neves asegura que la deuda no es el principal problema que atraviesa la provincia

Prometer aumentos que no se van a poder cumplir en tiempo y forma solo constituye una forma de hipocresía perversa. Afirmó el economista Pablo Das Neves en su nota de opinión para la web Mil Patagonias,


El conflictivo julio de 2019 puso en evidencia las dificultades que tiene el gobierno del Chubut para afrontar sus compromisos corrientes. Especial para Mil Patagonias, el economista Pablo Das Neves dice que la deuda no es el principal problema que atraviesa la provincia.

En tiempos difíciles, el camino más sencillo consiste en buscar culpables más allá de la propia responsabilidad. Un partido de fútbol se pierde porque el árbitro fue parcial, un final universitario se desaprueba porque el profesor tiene un problema personal con un alumno, o una provincia esta en crisis por su nivel de deuda.

Hace un tiempo que se viene sosteniendo que Chubut se encuentra altamente endeudada y que ello es la causa de todos los males que vive. Para ello se recurre a un indicador que, por lo menos, es inconsistente sin analizar otras variables. Este indicador es el de deuda per cápita, es decir, la deuda contraída sobre la cantidad de población.

Si este ratio fuera consistente, podríamos felicitar al Gobernador Arcioni por la solidez y el bajo nivel de endeudamiento comparativo de la provincia, ya que la deuda en títulos de la provincia (a agosto 2019) alcanza los 966 millones de dólares por los títulos TUBB1, BODIC 1 (PUO19), BODIC 2 (PUM21), PUY23 y PUL26.

Si tenemos en cuenta que la población aproximada de la provincia es de unos 580.000 habitantes, la deuda per cápita seria de solo unos 1.700 dólares, sensiblemente menor a economías “vulnerables” como Estados Unidos (57.300), Francia (82.800), Alemania (62.600), los Emiratos Árabes Unidos (23.500) o la “turbulenta” Suiza (203.000).

Incluso, utilizando este indicador mentiroso, Argentina se encuentra en una posición significativamente mas estable que las economías del primer mundo, ya que su deuda externa alcanza (al primer trimestre del 2019) la suma de 276 mil millones de dólares, resultando en una deuda per cápita aproximada de no más de 7.000 dólares.

Un poco manipulador este indicador, ¿no?

Para analizar la deuda en forma seria y profesional, se deben utilizar otros indicadores tales como deuda sobre PBI o PBG, estructura temporal, garantías, clausulas especiales o intereses financieros sobre gastos. Yendo al nudo de la cuestión, la deuda publica chubutense es sustentable ya que la solvencia de la misma se basa en su estructura temporal, baja incidencia de la misma en el producto bruto geográfico, y seguridad de un fideicomiso de garantía para el pago de servicios y amortizaciones.

Así llegamos al verdadero origen de la situación actual de la provincia del Chubut. En vez de culpar a un nivel de deuda que es totalmente manejable, la provincia presenta inconsistencias presupuestarias y financieras de corto y mediano plazo, producidas por estimaciones erradas de ingresos y egresos.

En primer lugar, los ingresos provenientes de regalías históricamente constituyen entre un 33% y un 39% del total de los ingresos provinciales. Para presupuestar este valor, se estimó para este año un valor de barril en torno a los 72 dólares, cuando a lo largo del 2019 el valor promedio ha sido de 59 dólares. Sorprende que se haya tomado un valor tan optimista cuando los pronósticos de los analistas privados iban desde un mínimo de 57,5 (Credit Suisse) hasta un máximo de 65,6 dólares (Morgan Stanley). La respuesta puede ser simple negligencia en la estimación, o un grosero “dibujo” para que las cuentas cierren.

Por el lado de las erogaciones, la masa salarial constituye hace años el principal rubro de los gastos del presupuesto provincial. La ultima masa salarial que pago el ex Gobernador Mario Das Neves en octubre de 2017 – la cual fue abonada en tiempo y forma – fue de 1.780 millones de pesos, en tanto que la masa salarial actual es de unos 3.800 millones de pesos (incluyendo los aumentos no liquidados). Esta suba del 113% evidentemente no fue planificada en función de la proyección futura del flujo financiero que podían tener las finanzas provinciales. Ante esto, la respuesta políticamente correcta (y electoral) es plantear que el gobierno supuestamente buscaba reivindicar al empleado público y reconocer la carrera administrativa. Pero a fuerza de ser sinceros, el prometer aumentos que no se van a poder cumplir en tiempo y forma solo constituye una forma de hipocresía perversa.

Lo cierto es que al igual que en materia de ingresos, existen dos alternativas: o se actuó con negligencia al estimar erróneamente el impacto de las paritarias negociadas bajo presión electoral, o por el contrario se actuó con conocimiento en una forma perversa.

El Ministro Tarrío tiene la formación y experiencia para el cargo que ostenta. Una salida ordenada a la actual coyuntura de corto y mediano plazo es factible y rápida. Pero no solo es económica, sino también política, y debería iniciarse por dejar de buscar excusas sustitutas de los actos propios y hablar con la verdad.

Fuente: Web Mil Patagonias

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