Riquelme, Bianchi y un sueño que puede darse en estas elecciones en Boca

Román siempre quiso a Virrey a su lado y esta vez las partes no lo descartan. Acá, todos los detalles.

Hay dos frases de Juan Román Riquelme que sirven para entender lo que fue Carlos Bianchi para él. La relación tan cercana que forjaron, cómo se llevaron durante los años que compartieron en Boca y también en los que vinieron después del retiro de ambos, que se dio casi al mismo tiempo y forzado en parte por Daniel Angelici, de las fuerzas de Mauricio Macri, con quien también confrontaron años antes. Coincidencias. Enemigos en común, podría decirse. Y todo ese vínculo es el que hizo posible que el Virrey se acerque a JR en estas elecciones.

«Llegó un día con mucho frío en el 98, dijo: ‘Hola, soy Carlos Bianchi’ y recién perdió en el 99». Riquelme ganó todo con el Virrey, un bicampeonato local, un bicampeonato de América y también el campeonato del mundo en esa Copa Intercontinental frente al Real Madrid. De hecho, a modo de elogio, JR en varias ocasiones atribuyó a su ex DT la culpa de que el hincha de Boca crea que es sencillo ganar la Libertadores. Porque sin él Bianchi volvió en 2003, levantó un nuevo trofeo y estuvo cerca de otro año siguiente.

«Es como un padre para mí». Por sobre todas las cosas, Riquelme se hizo jugador con Bianchi, se hizo figura, se hizo ídolo. Siempre bajo el ala protectora de varios compañeros, pero por sobre todo del experimentado entrenador. Una misma forma de entender el fútbol, con «simpleza», una palabra que el Virrey repetía seguido y a la que hoy Román le rinde culto cuando se dedice a hablar de fútbol.

Esa conjunción de éxito y cariño es la que hace que Román no dude en querer sumarlo a Boca. A su Boca. En caso de ganar las elecciones del próximo domingo 3 de diciembre en el campo de juego de la Bombonera. El jardín de su casa. Y en medio de una campaña feroz en la que se están tirando con todo y de la bomba que confirmó Martín Palermo al anunciarse como el próximo DT en caso de que ganen Ibarra-Macri, se supo JR estuvo reunido con su ex entrenador y que la puerta quedó abierta… «Tal vez le interesa estar cerca».

Bianchi se retiró después de su última etapa en Boca, en la cual coincidió con Riquelme e incluso duró unos meses más. Su vida hoy es disfrutar de su familia, de sus nietos, y viajar seguido a Francia para escapar del frío de Buenos Aires. De hecho, en este último invierno postergó su viaje para decir presente en la despedida de su número diez favorito. Donde volvió a pisar el vestuario, salir por el túnel y recibir una tremenda ovación. Acto seguido, toda la cancha grito «yo quiero la Libertadores», motivada por el aura del Virrey.

Román lo sondeó varias veces ya para sumarlo a su gestión y nunca obtuvo el visto bueno, más allá de la buena onda entre ellos. Papá Carlos siempre está. Pero no para el día a día. Para estar metido en el predio de Ezeiza y lidear con un mundo tan agitado como lo es Boca. A los 74 años, no. La participación del prestigioso entrenador sería un apoyo público (¿sale un video en las próximas horas?) y como mucho una especie de asesor, de fuente de consulta. Ni siquiera manager, estando además el Consejo de Fútbol.

El costo de la decisión
Bianchi se enfrentó a Macri y lo dejó pagando en una conferencia de prensa en septiembre del 2001, cuando el DT anunció que no renovaría y el por entonces presidente le exigió una respuesta en público que no le daría. Pero Bianchi nunca se puso de la vereda de enfrente de sus ex jugadores, por más que tenga un cariño especial por Román.

La realidad es que hoy Palermo, Abbondanzieri, Cagna, Pepe Basualdo y Schiavi están del otro lado, en la oposición. Y si él aceptara participar tomaría inmediatamente partido por uno de los dos bandos. Lo cual nunca fue algo de su estilo centrado, y equilibrando en ese sentido. Más de mirar desde afuera.

Su familia, sin embargo, ya eligió. Como lo viene dejando bien en claro su nieto Paul, quien vivió de cerca la última etapa del Virrey en Boca, sufrió cómo se dio el final y hace unos meses hasta dijo que lo quería convencer de que vuelta a dirigir, aunque lo veía muy difícil. «Justo vos venis a hablar de maltratar idolos?!», dijo Paul en estos días en sus redes sociales. «Odian a Boca, no vuelvan más».

En definitiva, todo queda en familia, como lo dijo el Virrey en su última aparición en la despedida: «Román a veces me dice que soy como su papá. Habrá que preguntarles a mis dos hijos si lo quieren a Román como hermano, jajaja… Y sí, lo quieren y se lo merece».

 

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