Los datos se desprenden de los controles que realiza bromatología del ingreso de productos a la localidad. Se relacionaría con la crisis económica.
El Director de Bromatología de Esquel, Benjamín Lobos, explicó los datos reunidos de la primera mitad de este 2022 respecto al ingreso de carne y su consumo en la localidad. Los datos son arrojados por revisiones que se realizan en la portada de acceso a la ciudad y en distribuidoras.
Así se evidenció una considerable caída en el consumo de carne bovina y porcina, frente a un considerable aumento en el consumo de carne de pollo y fiambres.
Así, de marzo a junio, el ingreso de carne bovina con hueso a Esquel pasó de 76.324 kg a 60.828 kg; la carne porcina pasó de 4.828 kg a 3.307 kg; la bovina sin hueso (proveniente del norte del país) de 33.225 kg a 31.234 kg.
En contraposición, el ingreso de carne ovina aumentó y pasó de 13.543 kg en marzo a 16.425 kg en junio; y el pollo se incrementó de 163.335 kg a 196.105 kg. Sin embargo, el dato de mayor relevancia tiene que ver con los fiambres y derivados cárnicos, que pasaron de 71.372 kg en marzo a 105.592 kg en junio.
Frente a esto, el directo Director de Bromatología de Esquel remarcó que “durante el primer semestre del año se identificó un aumento del consumo de la proteína de pollo y una caída de la proteína del bovino”.
Con estos datos, y con la revisión estadística y los registros, “posiblemente esto se deba a la crisis económica” que afecta al país en general.
“La industrialización moderna ha llevado a que los consumos puedan ser revisados y seguidos para tener una visión del campo comercial y los hábitos de consumo de la sociedad”, repasó.
Explicó así que en Esquel los controles se realizan en el ingreso a la localidad, “los controles se hacen en los camiones que ingresan. Hay control de lo que llegó e ingresó y lo que salió, que eso es lo que entra en los comercios”.
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