Por qué Ennio Morricone y Clint Eastwood estuvieron distanciados casi 50 años

El compositor, que murió esta semana, trabajó junto al actor en varias westerns del director italiano Sergio Leone.

“No haber ganado el Oscar me molestó un poco durante años. Colaboré mucho con el mercado norteamericano”, reconocía Ennio Morricone en el libro En busca de aquel sonido, una larga entrevista -más de 400 páginas- que le hizo el músico Alessandro de Rosa, coautor del volumen. Cuando le entregaron el premio honorífico en 2006, habían pasado 37 años desde su primera banda de sonido para una película de Hollywood. Fue en 1970 cuando compuso la música de Two Mules for Sister Sara, de Don Siegel.

Aquella película la había protagonizado Clint Eastwood, el protagonista de los westerns de Sergio Leone que le habían dado a Morricone la posibilidad de trabajar en los Estados Unidos. Eastwood fue el encargado de entregarle el Oscar y le hizo de intérprete en aquella ceremonia de la que Leone cuenta que lo que más le impresionó fue la precisión con la que se medía el tiempo del que disponía cada premiado para su discurso. “Si no terminabas a tiempo se cortaba la conexión. Debajo del escenario había unos energúmenos que comenzaban a agitar los brazos. No sé inglés, pero te aseguro que eran muy comunicativos”.

La noche anterior, Eastwood le había dado una sorpresa. «Fue precioso, se unió a la fiesta que me dieron en el Instituto Italiano de Cultura. Llegó sin decir nada a nadie, por propia iniciativa, para saludarme. Me felicitó y yo me emocioné mucho. Hacía casi 50 años que no nos veíamos”, recordaba.

Porque a pesar de que sobre el escenario se comportaron como viejos amigos, y casi todos daban por hecho que entre ambos había una relación desde su juventud, no era así. Llevaban casi medio siglo sin encontrarse. Con una excepción: las veces que Morricone había rechazado componer la banda sonora de las películas del estadounidense. Y no por falta de admiración. Leone reconoció que Eastwood le parecía un gran director y “un intérprete de gran personalidad”.

Fue por fidelidad a Sergio Leone, el director que les dio visibilidad a ambos. «Cuando se convirtió en director, Eastwood me llamó. Le dije que no por consideración hacia Leone. No me gustaba hacer música para él, interprete de tantas películas de Sergio. Me llamó dos veces y finalmente comprendió mi actitud y no lo volvió a hacer. Me sentí aliviado cuando supe que había empezado a componer sus temas él mismo. ‘Menos mal’, me dije. La última vez que le vi fue precisamente en la ceremonia de los Oscar en 2007».

Casi una década después, en 2016, Morricone recibiría un Oscar por la banda sonora Los ocho más odiados, música que había reciclado del trabajo que había compuesto para El enigma de otro mundo de John Carpenter, que el director decidió finalmente no usar. Cuentan que Morricone guardaba su Oscar en un mueble detrás de la puerta de su despacho, una leonera caótica, cerrada con llave, a la que únicamente tenía acceso la mujer a la que se los dedicó, su esposa. Estaban en la misma balda en la que guardaba el resto de galardones que había ganado. Como le explicó a de Rosa: “Los premios no son más que un momento, y en medio, está la vida”.

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